domingo, 2 de noviembre de 2008

La tarima de la muerte (del autor)

Àmbar Fogué, veinteañera risueña, irrumpe en la sala. Llega tarde y sonríe avergonzada. Duda – aunque probablemente nadie lo perciba- entre la silla de la izquierda y la de la derecha. Se derrumba en la primera. En las manos una botellita de agua fuertemente sujeta. Sabe que no va a hablar exactamente de lo que le han pedido. Imitar a Borges le parece un fraude, seguramente porque se sabe incapaz y preferiría no hacerlo – justo ahora, uno de los asistentes ha reconocido la voz de Bartleby en la mente de la joven aspirante a escritora. Se trata de un hombre con ciertas habilidades mentales. En este momento el tipo se siente enormemente inteligente y se lo comunica a su esposa, sentada a su derecha- En su silla, mientras Arturo Bandini presenta a los conferenciantes, Àmbar sigue sin saber dónde van los patos cuando el agua del lago de Central Park está helada. Bandini se retira entre aplausos. En la tarima, de izquierda a derecha: Àmbar Fogué de Madre y Tradición Española Catalana.

Àmbar -Muy buenas tardes a todos. En mi corta vida he constatado que me molesta dar y escuchar explicaciones. También he constatado que a la gente nos gusta molestar, luego, hablaré sobre mi poética.

Cuando era niña Borisvián me mordió. Borisvián es el difunto labrador del hermano paralítico de Cathy Carreras. En una ocasión, con la intención de no caer sobre la silla, eternamente ocupada, del menor de los Carreras dejé caer mi peso sobre la pezuña derecha de Borisvián. El perro, como tantas personas, no supo entonces comprender la noble causa que originó aquel pisotón. Borisvián resultó ser perro mordedor poco ladrador, pero al revés. No he olvidado aquel dolor, el primero. Tampoco el absurdo de la situación.

Dolor, absurdo y memoria, de ello se alimentan mis historias. Y también, aunque suene patético y muy teen, de la volubilidad del amor y la fragilidad de nuestro cuerpo. Asimismo los niños feos y la consonante muda ocupan también el centro de mis relatos. Es decir, no poseo una poética definida.

Quisiera sincerarme con ustedes. Creo que este no es mi lugar o no es el lugar que yo imaginaba. En la Universidad nos enseñan, a través de célebres ensayos, a través de la voz de un editor, que el buen novelista es el que ilumina al mundo. A mi me invade un sudor frío, ¿Yo? ¿iluminar a quien? Nos preguntan, tres veces, ¡TRES! ¿por qué escribes? como si no fuese difícil dar ya con una razón de peso nos piden TRES. Arremeten de nuevo ¿cual es vuestra poética? ¿vuestra relación con la tradición? Os digo: No lo sé, nunca lo había pensado. Miro a mi alrededor y trato de pensar si es cierto, si es verdad que todos los escritores tienen una poética y yo soy la única huérfana, porque lo del mordisco del perro del hermano paralítico de Cathy era una anécdota fabulada.

Os he mentido, no he seguido la forma del relato de Borges y entregué un texto sin sangrar a un profesor. Antes de asistir a esta conferencia yo ya sabía que no tengo rigor, ni dominio de Word pero ahora también sé que no tengo poética. En la Universidad se aprende mucho, aunque en mi caso tarde.

Miren, yo no sé lo que es tomarse algo en serio porque a parte de catalana atípica y colomense pacifista, si hay algo que yo no soy, es seria. Y oigan, escribo tratando de serlo aún menos, sin ánimo de iluminar a nadie. Sé que no podría y la verdad, tampoco me lo propongo. Escribo para olvidar la realidad y recordarla como quisiera que fuera: Una serie de absurdos y de realismo mágico. Escribo paraguas rotos para ver las estrellas
-Justo ahora el hombre de la habilidad mental extraordinaria ha reconocido en la voz de la conferenciante una referencia una obra de Gabriel García Márquez. De nuevo se lo hace saber a su esposa que lo odia de por vida irremediablemente-
No quisiera concluir mi turno sin dirigirme a los presentes que hayan asistido a la conferencia anterior, la de Sergio Gaspar y Carlos Vitale. Quiero hacer hincapié en uno de los temas tratados, la falta de lectura de nuestros jóvenes talentos contemporáneos. Nunca antes me había sentido mal por ello, ahora me siento fatal. Espero no ser la única que aún no ha experimentado con Nocilla. Me gustaría poder escuchar vuestras réplicas en el turno de preguntas, cuando mi compañero y amigo Tradición Española Catalana concluya la sesión, yo ya no tengo nada más que deciros. Gracias.

Àmbar sonríe tímidamente a los invitados. Mira de reojo a su compañero y espera impaciente. Admira mucho a su amigo Tradición Española Catalana y sabe que estará a la altura de las circunstancias, él sabrá arreglar todo lo que ella haya estropeado.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

De tu texto, lo que más me ha gustado es que has dicho que "imitar a Borges te parece un fraude" y estoy de acuerdo porque tengo otras teorías sobre la tradición, parecidas. Lo consideraría un plagio y una falta de inventiva ,de creatividad. Aunque es buena idea. Más que coger expresamente a otros escritores es leerlos y después acaba saliendo lo que salga que es más puro. Me ha gustado porque expones buenas ideas. Y porque has mezclado un discurso con un texto narrativo. No tengo narices para coger un libro, abrirlo y poenerme a copiar. Yo creo que es más noble escribir de lo que te sale de la cabeza. A lo mejor no he entendido bien este tema... Así que no te tomes mi comentario muy al pie de la letra. Tal vez, recoger cierta influencia es mejor pero nunca hacerlo idéntico. Eso es síntoma de que te ha gustado cierto escritor. Entonces, estaría de acuerdo con la "tradición". Me gustaría coger lo que recuerdo de mil escritores lo que me ha gustado, hacer la mezcla e ir variando. La memoria ya trasgibersa las formas y es parte de la creatividad. No me gustaría pasarme la vida ligada siete escritores. Acabaría aburrida. Cada uno es como es.
Un saludo.

b. dijo...

Creo que tu texto es más una rebelión contra el enunciado del ejercicio que un cumplimiento de la tarea... es hábil lo que has hecho y define tu personalidad de escritora y tus temas, tu universo; al poner en evidencia el fraude del ejercicio de imitación de Borges te desligas de la voluntad de apelar a referentes literarios, de ser seria y de escribir o maquetar correctamente. Buena liberación! Me parece un ocurrente ejercicio de rebeldía, pero hubiera estado bien que indagaras un poco más y seguro que algo hubieras encontrado para hablar de tus referentes, por dispersos que puedan ser.
A todos nos puede costar más o menos este texto, pero justamente pienso que es una propuesta interesante como ejercicio de clase, aunque sea pesada la imposición de estilo y el tema.

A parte del concepto general del texto, hay slgún error gramatical y de puntuación, pero eso ya te lo marcará en detalle el profesor, así que no me extiendo más.
Un saludo!
Belén

Mercè Cantó dijo...

Hasta que no he leído tu texto y los comentarios, no sabía que, al escribir sobre nuestra poética, teníamos que imitar el texto de Borges.
En "El escritor argentino y la tradición", Borges habla más de la poética de un país que de la suya propia. Yo creo que nosotros, al menos yo, somos más individualistas, no nos interesa la tradición porque no sentimos que formemos parte de ella; tal vez, más adelante.
Centrándome en tu texto, me parece que tiene una estructura interesante porque hablas de ti en tercera persona, a modo de presentación pero, al mismo tiempo, muestras abiertamente tus ideas en la parte central al tomar la palabra.
Sobre la escritura, en el primer párrafo utilizas unos guiones largos, creo que de manera incorrecta porque no es un paréntesis.
Cuando hay preguntas, si vienen después de "," empiezan en minúscula, y si van después de "?" en mayúscula.
La palabra "universidad" como concepto se escribe en minúscula.
La expresión: "Escribo paraguas..." me parece muy original, pero no creo que el verbo "escribir" quede bien con "paraguas".
En fin, todo esto es mi opinión, y sólo una opinión. Puede que haya escrito mucho, quédate nada más con lo que te valga.
Un saludo,
Mercedes Cantó

Jordi Carrión dijo...

Hola, Àmbar

Intentaré ser breve e ir directamente a los aspectos que me interesa comentar. Este procedimiento tiene el inconveniente de que uno puede acabar siendo un poco caótico y te pido disculpas por ello.

Referencias:

En tu texto mencionas de manera explícita o implícita varios referentes del ámbito de la cultura o de la vida en general. Esto conlleva que el lector puede compartir o no este marco de referencias. En caso de que así sea puede establecerse una complicidad entre lector y escritor, pero en el caso de que este marco de referencias no se comparta la comprensión del texto puede resultar dificultosa. Dicho esto, paso a comentar de manera algo más pormenorizada algunas de tus referencias:
Arturo Bandini
o Creo que me comentaste que es el nombre del protagonista de una novela de John Fante, autor, que como te dije, no he leído; por lo que esta mención no me dice absolutamente nada. Ignoro además si la familiaridad con el personaje es importante para la lectura de tu texto.
“la voz de Bartleby”
o Esto tampoco me dice gran cosa.
El hombre misterioso con poderes mentales y su mujer
o ¿Quiénes son estos personajes?
Cathy Carreras:
o ¿Quizás una amiga de la infancia?
los patos y el agua del lago de Central Park
o Entiendo que es un guiño al Guardián entre el centeno, pero me hubiera gustaba que no te limitaras sólo a mencionarlo, sino que explicaras por qué haces referencia a esta obra. ¿Te identificas con el protagonista de la novela, o acaso la identificación es con Salinger y lo que quieres es encerrarte en tu casa a consumir cantidades ingentes de “telebasura” mientras sueñas en manosear piernas de jóvenes colegialas? (Esto último es una broma, claro ).
De todos modos, me parece que abusas de este tipo de referencias en el primer
párrafo. Creo que hubiera sido más hábil dosificarlas e ir introduciéndolas sutilmente a lo largo del texto.

Cuestiones técnicas:
“a la gente nos gusta molestar”
Diría que esto es incorrecto, “a la gente le gusta molestar”

“este no es mi lugar”
Diría que ese “este” lleva tilde

“a mi me invade”
Este “mi” también

Mayúsculas en cada oración interrogativa

Otras cosas (a medida que releo):

“el buen novelista es el que ilumina al mundo”
Escribir es ordenar, es dar sentido. Vista así, la escritura puede ser una iluminación, quizá del mundo, quizá sencillamente de uno mismo.

“consonante muda”
La verdad no entiendo que pinta aquí la consonante muda.

“los niños feos”
Opino que deberías profundizar y desarrollar más esta idea que, por otro lado, me parece muy interesante

“Es decir, no poseo una poética definida”
No pienso que de lo dicho en las frases anteriores se deduzca que no tengas una poética definida. Poética o no, sí me parece que tienes un imaginario, unos temas que configuran unas coordenadas mentales.

“la voz de un editor”
O no lo entiendo, o es voz de un autor o escritor.

“Quisiera sincerarme con ustedes […] anécdota fabulada”
Me gusta especialmente el tono patético (en el sentido de pathos) sazonado con buenas dosis de ironía que utilizas en este párrafo. Quizá por cuestión de actualidad me recuerda al tipo de discurso característico de los políticos americanos, a medio camino entre el show-man y el predicador ambulante. El tono de imploración que afectas en algunos momentos me ha hecho pensar en una referencia irónica al monólogo del judío Shylock en el Mercader de Venecia.

La personificación de la “Tradición Española Catalana” no funciona demasiado bien a mi entender. Una “tradición” es algo demasiado abstracto y vago para ser personificado con finalidad humorística.

Hablando de tradiciones, me parece que el estilo de tu texto se inscribe perfectamente dentro de la tradición “hispano-escéptica” (o propiamente hispánica, pienso yo) que reclama para sí Juan Goytosilo: Cervantes, Goya, Valle-Inclán, Mendoza… Lo trágico disfrazado de cómico, la seriedad contada en una broma.

Una última cosa, ten por seguro que si dvdediciones en lugar de publicar a escritores vivos publicara clásicos nos hubieran dicho que leer a los clásicos es lo único importante.

Saludos,
J.A. Vila

Jordi Carrión dijo...

Ámbar,

En general me gusta la honestidad del contenido de tu texto y la manera en la que lo empiezas. Sin embargo, tu introducción logró engancharme hasta este punto: "– justo ahora, uno de los asistentes ha reconocido la voz de Bartleby en la mente de la joven aspirante a escritora". A partir de allí tengo que decir que la lectura me pareció menos fluida y los errores en el texto se hicieron más evidentes. Lo explico: la digresión entre tu conferencia y el narrador no me parece del todo lograda. Cuando introduces a los personajes (en su mayoría), asumes que sabemos quiénes son. Creo que aunque no debes explicarlos con detalle, si quieres sujetarnos a tu texto, sí debes darnos algunas pistas: guiar al lector de alguna manera para no perderlo.

Por otro lado, creo que hay algunas frases que no están bien construidas y que no facilitan la lectura. Las que llamaron mi atención son las siguientes:
- "También he constatado que a la gente nos gusta molestar, luego, hablaré sobre mi poética."
- "En una ocasión, con la intención de no caer sobre la silla, eternamente ocupada, del menor de los Carreras dejé caer mi peso sobre la pezuña derecha de Borisvián."
- "Borisvián resultó ser perro mordedor poco ladrador, pero al revés."

Me da la impresión de que el texto fue escrito con poco trabajo; lo que puede verse en algunas faltas de ortografía, repeticiones u omisión de palabras ("…una referencia una obra de Gabriel García Márquez") y la utilización de "Asimismo" y "también" en una frase para referirte a la misma cosa.

En cuanto a esto: "Os he mentido, no he seguido la forma del relato de Borges..." , creo que no es cierto, desde el principio nos dijiste que no ibas a imitarlo.

Por otro lado, creo que la afirmación de que no posees una poética definida no es cierta, en todo caso, si de verdad lo piensas, la manera de estar hilada no concuerda: lo dices justo después de mencionar algunos temas que te interesan para escribir tus relatos.

Hay un escritor mexicano que se llama Francisco Hinojosa cuyos cuentos creo que te pueden gustar mucho: son divertidos y ocurrentes, lo que he encontrado en tu texto. Los dos libros que te recomiendo son "Un tipo de cuidado" y "La gota negra", publicados los dos en Tusquets.

Por último, y para apoyar lo que dices: "Escribo para olvidar la realidad y recordarla como quisiera que fuera: Una serie de absurdos y de realismo mágico."; te dejo con una frase de Juan Rulfo que me gusta mucho: "Al escritor hay que dejarle el mundo de los sueños ya que no puede tomar el mundo de la realidad."

Saludos,
Nuria

DanielGR dijo...

Llego más que tarde, a pesar de que por lo menos ya te dije lo que tenia que decirte en persona. La elección de la estrategia de desvincularte, no la discuto, me parece legítima. Es más, es una respuesta posible a aquello que te planteé de que el hecho de crearnos una tradición propia tan pronto no dejaba de ser un ejercicio de autoficcion puesto que ni tu ni yo hemos leido a nuestros autores prefereidos como si formaran parte de "nuestra tradición". Yo opté por racionalizar mi experiencia estética y convertirla en una posible tradición propia. Tu has optado directamente por atacar el tema desde la base, desde su inconsistencia. No entraré en el tema de los errores y demás ya que los compañeros los han comentado prácticamente todos. No obstante aprovecho para agradecer el ejercicio de originalidad a la hora de plantear el texto (a pesar de algunos de sus errores), cosa como digo de agradecer precisamente por la facilidad y amenidad con que se presta a la lectura.
Entrando de lleno en el tema del estilo, bueno, no es más que cuestión de preferencias estéticas. Sabes que a mi me chirrían un poco los textos que interpelan demasiado directamente al lector. Por ello, no lo tengo entro a valorarlo, pues se de otros que practican este estilo y que gustan de éste.
Por otra parte, suscribo, como Nuria, mi adhesión a Juan Rulfo, no sin embargo con muchos entrecomillados: "Al escritor hay que dejarle el mundo de los sueños ya que no puede tomar el mundo de la realidad." Yo más bien me decantaria por dejar al escritor el mundo de los sueños (de lo metarreal), que es mucho más dúctil para explicar algunas de las parcelas de la realidad humana.

DanielGR dijo...

cuando dije "lo tengo", obviadlo: sobra.

Jordi Carrión dijo...

He aquí mi reflexión acerca de vuestros comentarios

Sobre la tradición y mi poética:

Es cierto que el ejercicio es una especie de rebelión contra el enunciado. Una rebelión, que, en todo caso, no pretende desafiar ni menospreciar la importancia de conocer la tradición propia sinó que buscaba expresar las carencias, que yo, como “escritora” presento. Al intentar dar forma al ejercicio me di cuenta de que, como dije en el texto, y aunque algunos traten de disuadirme, brindándome incluso cajas vacías donde colocar mi estilo (tradición hispánico-escéptica) mi tradición y mi poética son inasibles para mi. Sí, he crecido en Cataluña y he estudiado historia de la literatura catalana así como española. Sin embargo, mis referentes, en ningún caso pertenecen a esta tradición. Es por eso que decidí convertirla en personaje, en personaje “mudo” puesto que acabé el texto justo en el momento en que ella iba a iniciar su discurso. Yo no me veía capaz de hablar en su nombre, algunos pensarán que esto denota una voluntad abúlica, bien, yo les digo que esto no es cierto.
En cuanto a mi poética. Ésta no es tal, yo la llamaría más bien “imaginario” y se compone de lo que ya dije: de niños feos, de disertaciones sobre la letra hache, de dolor, de absurdo y de fijación de recuerdos. Es decir, de VARIOS temas, y esta lista en ningún caso está completa ni cerrada, por eso repito: no tengo una poética definida.

En cuanto a las menciones sobre algunos de mis referentes:

Bartleby el escribiente (Melville), El guardián entre el centeno (Salinger), cualquiera de la saga de Arturo Bandini (John Fante), Boris Vian y El coronel no tiene quien le escriba (García Márquez). Algunos los habéis reconocido y otros no, a mi, particularmente me da igual. No creo que el disfrute del texto, si es que lo hay, se deba a la identificación de estos nombre, es más, el papel del hombre inteligentísimo sentado entre el público funciona como burla de este tipo de lectura, de la que busca huellas, referentes, tradiciones. Esto, en mi opinión, es secundario, puesto que cada texto es un nuevo dispositivo activado por cada lector particular, de sus propias referencias e intertextos. El ejemplo perfecto: J. A Vila cuando apunta que el estilo de uno de mis párrafos le recordó al judío Shylock del Mercader de Venecia, obra que no he leído.

Gracias por vuestros comentarios, todos tenéis algo de razón. De este ejercicio me llevo una lección importante: no basta con tener las ideas claras, es preciso saber cómoo enfocarlas para que éstas se aparezcan de igual modo al lector. Un punto débil más para mi colección.

Jordi Carrión dijo...

Hola Ámbar:

Soy una enamorada a primera vista de tu estilo. Voy a decirte sólo dos cosas porque ya se ha dicho prácticamente todo:
1. No debes pasar por alto detalles como la ortografía, la puntuación, el conocimiento de las normas tipográficas, etc. No puedes pretender triunfar en un medio si desprecias sus normas: hay que jugar según las reglas. Ya las romperás cuando te hayas hecho un nombre...
2. Tu estilo es muy impresionista, nervioso, pero con un imaginario poderoso y lleno de sugerencias. Creo, sin embargo, que deberías desarrollar más, para hacer menos críptica la escritura (eso si escribes para los demás, no sólo para ti misma) las metáforas, las imágenes que usas, que son muy buenas. No basta con decir: la "h" significa que no tengo tradición o poética. Esa es una explicación escolar que echa por tierra tu precioso esfuerzo creativo anterior. Como fórmula, si es que pueden darse: relaciona la "h" con algo metafórico también pero cuya conexión con tu poética sea un poco más evidente: tampoco te expliques de plano. Deja al lector que juegue...
No basta para introducir a un personaje o a otro cambiar a cursiva o cambiar la letra. Se deberían emplear otros recursos como usar un tiempo verbal diferente, un estilo diferente, o la temática. No tengas miedo: el lector lo entenderá si haces las transiciones bien (a menos que te guste la yuxtaposición, pero las transiciones son un tema difícil en el que yo estoy trabajando hace años). Me gusta que digas que la mujer le odió por saber tanto..., sin embargo, yo hubiera escogido a un narrador-observador para todo el relato, y hubiera escrito en primera persona, en vez de usar el narrador omnisciente, que deja entrever demasiado que se trata de ti misma, y de tus opiniones (el narrador debe mantenerse más neutral si es omnisciente, debe ser el lector el que desarrolle la simpatía o antipatía por el personaje: tú sólo presenta los hechos... Pon a los personajes en una actuación y deja la interpretación a cargo del lector) Otra posibilidad habría sido el estilo indirecto libre a la manera de Flaubert o Clarín. Mira esta página:
http://www.geocities.com/librosilibros/generos/estilosdial.htm

Una cosa más: los temas no tienen que ver con tu poética. Tú salpimentas tu discurso con imágenes surrealistas y otros recursos que tienen una historia... Hacerse consciente de la poética de uno exige mucha reflexión y sacar a la superficie lo que ha estado enterrado, pero hubiera valido la pena que hubieras pasado por ese ejercicio de "parir". Hazlo si tienes tiempo: aprenderás mucho más de ti misma y seguramente encontrarás a otros autores que te inspirarás. No tengas temor de nada que tenga que ver con escribir. Tienes madera..., pero hay que domar a ese leoncillo salvaje. :-)

isus dijo...

Demasiado tarde para señalar algo no señalado, reitero...
La estructura es ágil e interesante, el juego de voces está curioso.
Demasiados referentes agolpados al principio, dosificación? Leyendo tu propio comentario, si quieres burlarte realmente del sobreinterpretador, llévalo al extremo, o da mil nombres crípticos o ninguno, pero no te quedes entre dos aguas.
La personificación de la TRadición española-catalana, discrepando del Vila, podría funcionar aunque sea algo tan vago y tan abstracto. Pero, tal vez por eso, debería estar mejor dibujada (o caricaturizada) como personaje, con más detalle que la hagan más real...
Sobre tu tradición, leyendo tu comentario... "se compone de VARIOS temas, y esta lista en ningún caso está completa ni cerrada, poer eso repito: no tengo una poética definida". O yo no lo leo bien o, si puedes enumerar los temas y sabes que son varios (y no uno o infinitos), está más o menos definida, no? :-P