viernes, 31 de octubre de 2008

En busca de una tradición perdida

Por Matías Iturbides

Si cogemos un poco de tomate, pimiento, mango, cebolla, plátano, manzana, kiwi, meduixa, y se agrega un poquito de sal y curri, y luego se bate bien, estamos por buen camino para entender cómo “sabe” la literatura dominicana. Entre la prosa de Manuel de Jesús Galván y la de Hilma Contreras existen más disparidades que años. Sobre todo porque las tradiciones de los escritores dominicanos se debaten entre la diáspora y el encierro.

Los primeros escritores dominicanos que surgieron tras el inicio de la vida Republicana, es decir a partir de 1844, tuvieron muy escasos –escasísimos me atrevo a decir– referentes criollos que les sirvieran para crear una tradición con un alto porcentaje autóctono. Es decir, en aquella época aquel revoltijo de frutas y verduras solo podía hacerse con plátanos y mangos.

Así que, aquellos autores al momento de conformar su propia tradición literaria lo hicieron –en su mayoría– desde otras tierras o bien desde la isla misma pero acudiendo a una bibliografía foránea casi en su totalidad.

Las primeras generaciones que pudieron acudir a una bibliografía dominicana un poco más extensa nacieron hacia finales de 1800 y principios de 1900. Sin embargo, muchos de ellos –incluso los más destacados– vivieron en el exilio donde desarrollaron quizás la más prolífica etapa de su vida literaria.

También hay que considerar que por algunas de las venas de muchos autores de dichas épocas corría sangre importada. El mismo fundador de la República –a quien la causa independentista frustró sus ambiciones de poeta– era de padre Catalán.

Esto no significa que tanto los autores nacidos durante los inicios de la república como los de principios del siglo XX, no crearan un estilo lo bastante “aclimatado” –aplatanao en buen criollo– a la cultura y la idiosincracia dominicana. Los libros «Cosas añejas» y «La mañosa», son dos buenos ejemplo de ello.

Todavía hoy buena parte de nuestra referencia literaria se podría considerar como «external affairs». Todo y que, actualmente la cantidad de autores dominicanos va en aumento, muchos de ellos –no así la mayoría– escribe desde otras tierras donde la influencia a la hora de crear una tradición facilita el predominio de autores no dominicanos en sus listas. Esta situación ha producido autores con estilos muy particulares, en cuyas lecturas se pueden observar un dominio «señorial» del lenguaje mientras se describe una escena coloquial abarrotada de jerga.

«Enriquillo» de Manuel de Jesús Galván, por ejemplo, narra con un estilo casi caballeresco la primera sublevación indígena ocurrida en América. El estilo y la prosa de Galván cautivó tanto a los lectores de la época, que José Martí –en carta enviada a Galván y que después fuera utilizada como prólogo– llegó a decir que hasta ese momento «no había leído nada mejor».

Durante la primera mitad del siglo XX a causa de las dictaduras –primero la de Ulises Heuraux y después la de Trujillo– muchos escritores dominicanos se vieron obligados a exiliare. Otros sencillamente fueron ejecutados.

La diáspora, parece ser, el ingrediente que se repite en nuestro batido de frutas y verduras, y de ahí que la «tradición» en el caso de Dominicana tenga que leerse –vale– de izquierda a derecha, pero con un «001» por delante.

Ahora bien, al margen de esta parte, vamos a decir pública, una generación de la postguerra –me refiero la guerra civil dominicana de 1965– permaneció oculta. Oculta en una especia de «libertada condicionada» que fue conocida como «Los 12 años» en referencia a los tres períodos de gobierno de Joaquín Balaguer y en el que murieron muchos escritores.

Esta generación de «malditos escritores» y no «escritores malditos», cuya lectura estuvo prohibida hasta finales de los 70, sí que podría decirse que se nutrió mayormente de su misma generación por lo que su tradición podría considerarse como la más criolla. Su gestación comienza en una dictadura declarada, y luego madura en una dictadura disfrazada. Esa generación floreció en la clandestinidad.

A esa generación le debemos la inclusión de la piña y la guanábana en la batida. A esa generación, los que descubrimos el mundo del libro hacia principios de los ochenta, le debemos la vena más criolla de nuestra tradición aunque –como dije antes–, siempre tengamos que poner el «001» por delante, y aunque del otro lado del teléfono escuchemos nuestra propia voz.

9 comentarios:

Jordi Carrión dijo...

Me gusta el entrante a tu trabajo: da una idea, sin limitarse a resumir, de lo que vamos encontrar en cuanto a contenido y forma.
Voy a empezar con la forma:

La frase condicional que inaugura tu texto es una construcción inglesa. En español, tienes que usar el futuro para la cláusula principal: estaremos por buen camino...

He buscado "meduixa" y parece que no sale en ninguna parte, salvo en google, donde es fallo tipográfico por "maduixa", voz catalana.¿Qué es la meduixa?
Curry se escribe con "y", de lo contrario me suena a una abreviación de, por ejemplo, el apodo "Currito".
Yo no acomillaría el verbo saber, de sabor, porque sigues con la metáfora. Si lo que quieres es dar énfasis, ten cuidado porque este tipo de recursos tipográficos se usan en el inglés, pero no tanto en español, que es más sobrio.
Yo tampoco acomillaría el uso metafórico de la palabra "aclimatado". Si lo haces, te verás obligado a usarlo cada vez que montas una metáfora, como por ejemplo sangre "importada", etc., y el texto se cargaría de comillas.
Aplatanao iría en cursiva porque es una voz extranjera.

En el tercer y cuarto párrafo repites "acudir". Busca sinónimos y procura huir también de los verbos comodín como "hacer", "poder" (no se usa igual en inglés que en español).
"Donde desarrollaron la más prolífica etapa de su vida literaria" está mal expresado. Prolífico sólo se puede usar con referencia a la producción literaria, en tu contexto. Vida literaria pudiera incluir asistir a veladas literarias, charlas, simposios, etc. (ya me he pasado yo con las etc., es que hay que andarse con un cuidadín..., etc., etc., etc.), y ahí quedaría bien "rica" vida literaria. Supongo que te quieres referir a la obra.

Las nacionalidades, gentilicios... van en minúscula: catalán.
Cuando te refieres a "Cosas añejas" como libros, de nuevo usas una palabra muy general: ¿se trata de poemarios, novelas, colecciones de cuentos...? Por cierto, las obras literarias y artísticas en general se escriben en cursiva, aunque no sé cómo escribir en cursiva en el blog.

Heureaux, Ulises.
"A la cultura y a la idiosincrasia".
Frustró.
Vida republicana.
Tradición dominicana.
Me refiero a la guerra civil dominicana.

Me parece un poco farragoso este párrafo:"...muchos de ellos –no así la mayoría– escribe desde otras tierras donde la influencia a la hora de crear una tradición facilita el predominio de autores no dominicanos en sus listas."
¿Qué tal algo así: un buen número de ellos escribe desde otras tierras cuyas tradiciones y autores acaban por imponérseles?
La oración impersonal exige el verbo en tercera persona singular:
en cuyas lecturas se "puede" observar..."
Hay un problema con la colocación del adjetivo aquí:
"Un dominio «señorial» del lenguaje mientras se describe una escena coloquial abarrotada de jerga". Creo que te refieres a un dominio del registro culto, o señorial, como tú lo describes con mucho tino. Debes escribir el adjetivo detrás. Esta interpretación queda reforzada por la paráfrasis que sigue, donde colocas el adjetivo correctamente, esta vez en forma de "caballeresco":
"«Enriquillo» de Manuel de Jesús Galván, por ejemplo, narra con un estilo casi caballeresco..."

Me gusta mucho tu texto: impostas una voz clara y didáctica. Adoro esa sencillez. Hay recursos estilísticos muy logrados, y que impregnan todo el texto de, digámoslo así, un sabor tropical.

El uso de esa metonimia del teléfono con el uso del "001" es muy creativa, pero en consideración al lector no familiarizado con las conferencias a USA, deberías aclarar antes de qué se trata para no perder esa claridad expositiva que te caracteriza, y en esta ocasión no lo haces hasta el final.

En cuanto al contenido, y ya acabo, pues echo de menos un estudio más profundo de los mencionados autores, y que hubieras incluido a otros modernos dominicanos. Me hubiera encantado que me provocaras a alguna lectura más, al margen del Enriquillo, que sí está muy bien presentada.

Me pregunto si tu tradición personal es la más moderna y criolla o la "americanizada" del exilio. Echo a faltar que te comprometas personalmente, y nos muestres por qué tal autor te gusta, y por qué el otro no. Mi tradición literaria no es puramente peninsular española, ni de escritores peninsulares en el exilio. ¿La tuya es sólo la de tu país? Si la respuesta es no, entonces se te quedaron otros autores en el tintero...

Saludos cordiales, S.Vilar.

Anónimo dijo...

Curiosa la historia como influye en la creación literaria. Aunque he de confesarlo... Me cuesta entenderte. Quizás porque tenga un problema de comprensión lectora. Pero, me ha gustado mucho lo de los plátanos y el resto de frutas ya que yo había hecho hace unos días en mi libro de bitácora una comparación parecida con un bizcocho: Coges los ingredientes, los mezclas (autores que te gustan), los metes en el horno (creas tu texto), lo dejas reposar (esperas un timpo prudencial para no quemarte) y luego lo pruebas (Lo lees). Si sabe bien, está bien hecho. Me gusta cómo escribes.
Un saludo.

Jordi Carrión dijo...

Yo, como tú, tenía también que realizar este ejercicio. Me sorprende ver cómo has enfocado el tema. Creo que es un texto correcto, de carácter histórico-informativo que bien podría abrir algún manual de literatura de tu país. No complicas la escritura a pesar de emplear algunos recursos retóricos, como la metáfora, que amablemente da algo de vida al contenido. Mi crítica constructiva (aunque no te fies mucho de mi, me siento un poco perdida en esto de opinar aquí...) va dirigida a los problemas de puntuación que presenta el texto (a mi me pasa contínuamente) y creo que si alguien leyera tu texto en voz alta frente a ti te darias cuenta.
Àmbar Fogué

Jordi Carrión dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
b. dijo...

Después del análisis formal de Silvia queda poco que añadir, está muy comentado.

Por tanto, me limitaré al contenido y el estilo general. Creo que, en consonancia con el texto de Borges, haces un repaso por las raíces literarias de tu país en un tono riguroso. Le falta quizás el matiz de coloquialidad de la conferencia de Borges, que no has reflejado tanto en tu texto.
También me pasa como a Silvia en el sentido de no ver reflejada tu huella en este texto, que se queda en un plano de manual de literatura más que de comentario personal sobre una tradición en la que te insertas y te identificas como autor.

Lo del 001, como dice ámbar, no se entiende del todo si no das alguna pista más. demasiado sutil.

Lo de recurso a la fruta es muy acertado y sugerente... los zumos dominicanos son una delicia!

un saludo!

belén

Jordi Carrión dijo...

Tienes un estilo claro y conciso, me gusta la metáfora del batido que acompaña al lector por todo el texto. Sin embargo, haces párrafos bastante cortos y en algunos sigues con la idea del anterior. Yo los uniría para no interrumpir la lectura (¿aunque igual lo hiciste adrede para una lectura rápida y fácil en el blog?).

Hablas de "nuestro batido de frutas y verduras" y que "a esa generación le debemos la inclusión de la piña y la guanábana en la batida", pero aparte de ese "nuestro" y "debemos" no dejas muy clara tu relación con esta tradición. Como los demás echo de menos que menciones a los escritores argentinos, españoles (Cortázar,...) que te influyeron.

Christina

Jordi Carrión dijo...

Creo que tu texto está muy bien escrito y es un texto correcto en todos sentidos. Sin embargo, a pesar de que lo encuentro bastante redondo y acertado en algunos momentos, tengo que decir que no logró engancharme. Me hubiera gustado más saber cuál es TU tradición, que hablaras de autores que a ti te han marcado. Aún así, creo que hubieras podido escribir sobre la tradición de tu país y despertar más interés; darnos un poco más del escritor que hay en ti. Me da la impresión de que este texto lo hubiera podido escribir cualquier persona y no solamente Matías.

Un abrazo,
Nuria

DanielGR dijo...

Sin duda, el texto que más se ha acatado al modelo de Borges. Aunque, cómo a los demás compañeros, a mi también me hubiera gustado conocer cuál es tu tradición, entiendo que lo paradógico del texto de Borges es que no da la sensación de que el argentino esté refiriéndose a la suya particular sino a la de Argentina en general. Por ello, he de suponer que tu tampoco te has centrado en la tuya propia sino más bien en la de tu país.
Por último, comparto mi dificultad para captar lo del 001. Personalmente, es decir, conforme a la estética que a mi me gusta,lo del 001 me parece un detalle que cae en el exceso de localismo. No obstante, no es más que un juicio subjetivo sin pretensiones.
Por lo demás, exceptuando algunos de los errores que ya han comentado los compañeros, me parece que tu prosa no presenta demasiados problemas. A mi parecer, es bastante resuelta y tiene cadencia, lo que hace amable la lectura.

isus dijo...

Como ya te han dicho, enhorabuena por la fluidez de tu texto, muy suavesito...
Ahora, como también te han dicho, falta algo del atrevimiento que tú mismo explicitas cuando dices "tuvieron escasos -escasísímos me atrevería a decir- referentes criollos". Pues eso, atrévete y quita el escasos inicial, más garra.
Y sí, falta algo de explicación sobre los 'external affairs' si es que te influyeron y quiénes fueron...
Y una duda que todavía no se planteó: el título. ¿¿Por qué una referencia a una película USA made en el título y ninguna referencia al cine en el texto?? Tal vez el título debería ser algo del estilo en busca del batido perdido o algo relacionado con la metáfora que magníficamente enlaza todo el texto, no?
salud